El amor también es conducta.

¿Qué tipo de pareja , quiero ser, incluso cuando aparecen emociones desagradables?

Lina Cardona

7/24/20262 min read

Contenido de mi publicación

El amor también es una conducta

Cuando pensamos en el amor solemos imaginar mariposas en el estómago, intensidad emocional o la sensación de haber encontrado a “la persona correcta”. Sin embargo, desde la psicología contextual, el amor no se define por la intensidad de una emoción, sino por las acciones que elegimos realizar cada día.

Las emociones cambian. Hay días en los que sentimos cercanía, ilusión y tranquilidad, y otros en los que aparecen el miedo, la frustración o la distancia. Pretender que una relación siempre genere emociones agradables es una expectativa poco realista y, muchas veces, el inicio del sufrimiento.El problema no es que aparezcan emociones difíciles. El problema comienza cuando dejamos que esas emociones decidan por completo nuestra forma de actuar.A lo largo de la consulta he visto que muchas parejas no terminan sufriendo por lo que sienten, sino por las decisiones que toman cuando esas emociones aparecen. En terapia observamos con frecuencia que muchas personas terminan reaccionando desde el miedo a perder la relación, la necesidad de controlar, la evitación del conflicto o la búsqueda constante de validación. Estas conductas pueden producir alivio momentáneo, pero suelen alejarnos del tipo de relación que realmente queremos construir.

Hoy quiero que te cuestiones y puedas responderte la siguiente pregunta :¿Qué tipo de pareja quiero ser, incluso cuando aparecen emociones difíciles?Una de las preguntas que más trabajamos en consulta es: ¿esta conducta te acerca o te aleja de la relación que quieres construir?

Amar implica estar dispuesto a actuar de acuerdo con nuestros valores, no únicamente con nuestro estado emocional del momento.Esto significa elegir escuchar antes que atacar, comunicar antes que suponer, reparar antes que tener la razón y respetar los propios límites sin dejar de cuidar al otro.El amor sano no consiste en no sentir miedo, enojo o tristeza. Consiste en que esas emociones no sean quienes dirijan la relación.Una relación saludable no elimina el dolor ni evita los desacuerdos. Crea un espacio donde ambas personas pueden equivocarse, asumir responsabilidad, reparar el daño cuando es posible y seguir creciendo sin dejar de ser ellas mismas.Al final, la calidad de una relación no depende únicamente de cuánto sentimos, sino de la coherencia entre lo que valoramos y la forma en que elegimos actuar cada día.orque el amor, más que una emoción, es una práctica constante de presencia, compromiso y cuidado.

Lina Cardona Perdomo, Psicóloga Clínica

Crecer Contigo IPS – Humanización y Sentido